viernes, 6 de noviembre de 2009

Mi ángel

Siempre seguirás siendo mi ángel. Tal vez ya no pueda abrazarte con todas mis fuerzas, decirte cuanto significas para mí hasta aburrirte, o besarte tanto tanto hasta sentir adormecer mis labios. Aún así seguirás siendo mi ángel.
Esa personita especial a quien le cuente mis alegrías y penas. A quien le pida que me ayude en los momentos difíciles. Esa personita tan pequeña y a la vez gigante a la que no puedo explicar el dolor que se siente alejarse.
No importa la distancia, seguirás siendo mi ángel. Estarás siempre en mi corazón el cual nunca dejará de amarte.

Natalia

Dedicado a mi tio y padrino Alfredo "Minino" Flachsland :)

A Navegar

Hoy decidí salir a navegar, no puedo negarlo, siento miedo, un frío que casi congela mis huesos, pero sé que si no lo hago terminaré muriendo.
Morirán conmigo mis sueños de tener un mundo mejor, mis sueños de ver en cada rostro una sonrisa gigante y de sentirnos extremadamente importantes.
Hoy decidí enfrentar nuevas tormentas, quizás deba bajar la marcha, amarrar de vez en cuando en algún puerto un poco más seguro que el intenso mar. Quizás deba buscar abrigo, no lo sé, sólo encuentro preguntas en esta aventura que he decidido emprender.
Hoy saldré a navegar, en busca de mi lugar. Ese lugar tan mágico y lleno de alegría que sólo yo podré encontrar.
Llevaré conmigo la brújula más importante que pueda un hombre hallar, el fuego de mi corazón, él será quien me guiará.
Sé que habrá noches oscuras, olas inmensas que deberé atravesar, momentos solitarios en los que querré abandonar, pero que más puedo darle a la vida sino mis inmensas ganas de soñar y de ir siempre por más.
Natalia

sábado, 15 de agosto de 2009

Mi Amada

Sólo recuerdo ir caminando, no buscaba nada, iba sin rumbo, sin importar demasiado la llegada. Pensaba que ya todo estaba terminado, que la vida acabaría sin poder decirle cuanto me importaba. Que los días pasarían sin sentirme amada.
Pero un día se apareció frente a mí, y no supe que decir. Me invadió un miedo tan grande que sólo pensé en huir.
Confundida deje de correr y me pregunte: ¿acaso no era eso lo que querías? ¿tan sólo decirle que lo amabas? ¿qué todo en tu vida lo coloreaba?.
Pero el temor se apoderó de mí, y no me dejo seguir. Corrí tan rápido que me sentí morir.
Sin embargo, él no desistió y un día sin importar quienes miraban, me tomo entre sus brazos y me dijo: “eres tú mi amada, deja ya de correr en dirección contraria”.

jueves, 30 de julio de 2009

Mi Niña Interior

Sollozando en la punta de un banco la encontré, parecía una niña normal, con aspecto de tenerlo todo, sin embargo, allí estaba, en su propia soledad, sintiendo una tristeza tan grande, difícil de soportar.
¿Por qué lloras?, le pregunté. Levantando lentamente su cabecita, me miró fijo a los ojos y me dijo: “¿Cómo se hace para enfrentar la pérdida y seguir adelante?”. Se la veía tan pequeña, tan indefensa, no obstante, muy decida en obtener una respuesta. “¿Cómo se hace para dejarlos ir?, ¿Para vivir la vida sin miedo a perderlo todo si ellos no están?”.
Me quedé inmóvil, esa pequeña me dejaba sin una respuesta, o será que la vida no me ha dado aún las respuestas a sus preguntas.
Me senté a su lado, tome sus manos y le dije: quizás nos toque averiguarlo juntas, yo también aún las sigo buscando, que ello no te desanime.
He perdido mucho, sin embargo, la vida me ha regalado más de lo que esperaba.
Debemos aprender a aceptar las pérdidas tan honradamente como aceptamos cuando llegan, aprender a soltar así como aprendemos a tomar, aprender a perdonar así como aprendimos a criticar.
La vida es una escuela, en donde cada lección merece ser aprendida y la única forma de hacerlo es vivirla. Quizás existan días en lo cuales tengamos que tomarnos un recreo antes de volver al aula, sin embargo, allí estará esperando para que volvamos al sonar la próxima campana.
Por unos minutos nos quedamos ambas en silencio, mirándonos una a la otra con una ternura tan inmensa difícil de describir con palabras. Antes de partir le pregunte: ¿Cuál es tu nombre? Nati me contestó, y fue cuando entendí que esa niña era yo misma, era mi niña haciéndome una gran pregunta y ayudándome a obtener una sabía respuesta.
Natalia
A mis ángelitos recientes: Gabriel Villalba y Abu Dino, y a todos los ángelitos que están en mi corazón.

viernes, 3 de julio de 2009

Reflexiones Desde la Adversidad.

Durante la lectura del libro desde la adversidad, siguiendo las asombrosas vidas de estos líderes, no pude dejar de preguntarme: ¿cuántas veces me tope con ella en mi vida? ¿Cuán rodeada estoy de personas, que una y otra vez, tuvieron frente a la adversidad, actitudes tan meritorias como la de los protagonistas que estuve leyendo?
Quizás muchos de nosotros, no nacimos o quedamos ciegos, no tuvimos accidentes que nos inmovilizarán, no padecimos de cáncer, etc., sin embargo, muchas veces fuimos mutilados, silenciados y atacados. Muchas veces sentimos el dolor más fuerte que el alma humana puede sentir: perder la conexión vida; “quien tiene un porqué para vivir encontrará casi siempre el cómo” citan en el libro, ahí esta el puntapié para luchar y seguir adelante.
¿Qué nos pasa que perdemos ese detalle de vista? ¿Serán los tiempos que corren? ¿La falta de valores? ¿Las organizaciones en las que nos vemos envueltos? Siempre puede haber excusas en el exterior, pero estos protagonistas toman la decisión más dura, mirar en su interior. No es necesario mirar hacia afuera para encontrarnos con miserias, egoísmos, enojos, etc.
Muchas veces hay que tocar fondo para encontrarnos, para atrevernos a mirarnos, y bien como mencionan en este libro, “sólo a través de experiencias de sufrimiento y prueba el alma del ser humano se fortalece, la visión se aclara, la ambición se inspira y eleva, y el verdadero éxito se alcanza”.
Como el autor y tantos de estos protagonistas, tengo la profunda creencia de que somos seres de infinitas posibilidades, que tenemos más recursos de los que creemos, ¿cómo lo sé?, porque diversas veces pensé que ya todo había terminado, que no me quedaban más fuerzas, que la lucha ya no valía la pena, y mil veces mas una, me encontré re-iniciando ciclos dados por terminados, sacando fuerzas de lugares que aún desconozco, luchando por una causa que creo justa.
Uno de los mayores errores no es a mi entender entregarse, hay momentos en que es necesario hacerlo, ya que a lo te que resiste, persiste; sin embargo, sí lo es parar la marcha, quedarse soñando en subir la montaña y nunca hacer nada para ello, como menciona Goethe: “lo que puedes hacer, o sueñes que puedes hacer, empieza”. No importa el resultado, sino el proceso, el camino, el aprendizaje que vamos ganando. Ahora nunca más que oportunas las palabras de Robert D`Harcourt, “el hombre sólo progresa transformándose. Los tontos reprochan los cambios de opinión como injuria. ¡Bah! Mejor es contradecirse que petrificarse”.
Para saber lo que era ganar tuve que aprender lo que era perder, para disfrutar de la alegría tuve que conocer la tristeza, para elegir la vida tuve que estar cerca de la muerte.
Toda crisis comienza con la negación, nos decimos, “esto no me puede estar pasando”, dicen que la mente necesita negarlo primero para procesar y digerir los miedos. Estos miedos nos generan un profundo conflicto, tratamos de aparentar que todo esta bien, reprimirlos, pero por dentro vivimos en una lucha que no da tregua, olvidamos que sólo gestionando el conflicto se llega a la paz.
Pasada la negación y el miedo, tenemos que negociar con nosotros mismos, dejar de mirar y analizar lo que ha sucedido, y pensar y concentrarnos en lo que vamos a hacer, en cómo vamos a afrontarlo. Pero el camino no termina allí, uno ya no sigue enfadado con las personas de afuera (familia, mundo, Dios) sino con uno mismo, y es así que se logra llegar a la etapa final de este proceso, volver a buscar dentro nuestro la esperanza, esa dimensión del espíritu que llevamos en el interior. El aprendizaje final de este carretera la simplificó con éstas palabras del autor: “el secreto es simplemente creer y sentir de verdad que somos valiosos, que seguimos siendo nosotros”.
El haber adquirido este conocimiento, de haber transitado esta vía, no implica, como pudimos ver, la falta de miedo, pero si implica coraje, esa facultad del espíritu humano que te faculta para enfrentar un peligro con firmeza. También implica aceptación y optimismo. Aceptar aquellas cosas que no podemos cambiar y mantener en el corazón esa fuerza que a pesar de todo, nos invita a ir por más, a seguir luchando, a seguir desafiándonos, a mantenernos en la acción en lugar de marchitarnos de la desesperación.
Aún en las condiciones más precarias, podemos elegir poner en lograr nuestro objetivo, la suficiente voluntad y perseverancia, sacrificio y constancia, humor y pasión. Es a través del esfuerzo y del trabajo, que el hombre se va realizando progresivamente, se va recreando a sí mismo.
Podemos elegir estar en el papel de aprendices, donde tenemos preguntas que formular, dudas que compartir, deberes por hacer, polémicas que entablar, estupideces que reconocer, errores que cometer, mensajes que interpretar, curiosidades por saciar.
Debemos ser honestos en cuanto a nuestras debilidades y estar abiertos para intentar cosas nuevas y así poder superarlas.
Estar dispuestos a desaprender o a reprogramar aquellas cuestiones que lo requieran; la vida cambia cuando menos lo esperamos, y debemos estar preparados. Por todo ello el hoy se vuelve más significativo que nunca y hay que vivirlo conscientemente, resumiéndolo en las palabras de un gran protagonista: “usa tus ojos como si mañana te fueras a quedar ciego, escucha la música de las diferentes voces humanas, el canto de los pájaros…. toca cada objeto como si mañana fueras a perder el sentido del tacto”.
Recordar permanentemente que “el interés principal del hombre no es encontrar el placer, o quitar el dolor, sino encontrarle un sentido a la vida” (V. Frankl).
La vida es una escuela de aprendizaje, algunos podemos elegir dar cada materia, otros quizás se queden con el nivel básico, pero lo más importante es poder cursarla, estar dispuestos a pagar la matricula, sabiendo que al final que para el diploma sólo dependemos de nuestro propio esfuerzo. Sabiendo que alguna vez podemos bochar con el profesor más difícil pero que también siempre hay otra oportunidad para aprobar esa lección.
Natalia
TP presentado en la facu sobre el Libro Desde la Adversidad

sábado, 20 de junio de 2009

Esa sombra llamada soledad.

Se aproximaba el invierno, lo tenía todo planeado, víveres por tres meses, suficiente agua potable, la leña necesaria para darle batalla al duro clima, sin embargo, cuando llego esa insensible estación, nada de ello le sirvió.
Pensó: quizás si hecho más leña al fuego mi hogar estará más tibio, pero no resultaba. Probaré con una tasa de chocolate caliente, de todas formas su alma seguía helada.
Miro alrededor y dijo: “¿qué pudo ser lo que olvide?, lo planeé todo con antelación, sabía que sería un duro invierno, ¿en qué falle?”.
Siguió observando cada espacio de su casa y al cabo de un tiempo pudo aún oler el aroma del chocolate caliente, escuchar el chispeo de la leña en el hogar y también escucho la soledad.
Se repudió una y otra vez, preguntándose para que había hecho tanto esfuerzo, para que tener todo los bienes necesarios, para qué!!, si aún sentía ese escalofrío que le recorría el cuerpo. Al cabo de unos minutos lo supo, esa sombra llamada soledad lo estaba acompañando. Había estado tan ocupado haciendo planes y buscando todo lo necesario para sobrevivir que olvidó que lo único que mantiene al corazón latiendo es el amor.
Exclamó: todo está perdido!, no lograré sobrevivir a este duro invierno que me hace dolor los huesos, que me quita el aliento, que se roba mi esperanza. Cuando estaba a punto de abandonar su suerte al destino, alguien golpeó a su puerta, era una muchacha de tez pálida, le dijo que venía desde lejos y no tenía donde quedarse, que su viaje le llevó más de lo pensado y que ahora estaba con las horas contadas.
Fue así que ellos, cada uno con sus propios planes se cruzaron en un camino no planeado. Y de ello aprendieron una importante lección, no importa cuanto nos preparemos, cuanto planeemos, cuantos bienes acumulemos, nada se compara a la compañía del verdadero amor, aquel que nos anima el alma, que nos enciende una chispa en el corazón, capaz de desafiar cualquier dura estación.
Natalia

martes, 9 de junio de 2009

Ir, ir y seguir yendo.

Ir, ir y seguir yendo fueron las palabras que resonaban en sus oídos, Ir, ir y seguir yendo hacia su meta, en busca de aquello que tanto soñó, por lo que mucho lucho, aquello que hacía que las noches fueran de insomnio, que la descubría sonriendo sin tener motivos.
Siempre supo en el fondo de su corazón que algún día lo conseguiría, a pesar de esas noches en las que la oscuridad todo lo teñía, tratando de robarle esa sonrisa y provocándole un mar de lágrimas, en las cuales parecía no haber palabras que consuelen, en las que no había salvavidas posible de usar, en las que el camino se veía difícil de transitar.
Nunca negó que el camino fuera arduo, sin embargo, sólo se repetía una y otra vez: “ir, ir y seguir yendo”. Seguir mirando hacia delante, sin temor por lo que ya paso, sabiendo que fueron lecciones que debía aprender para seguir marchando.
Nunca negó que hubo días en que la respiración se le acabo, que quedo sin aliento gritando con dolor, que el corazón se partía de la desesperación.
Nunca negó la soledad que provoca desafiar cada mirada de aquella gente que le decía que vivía equivocada, que dejará ya de andar, que para que luchar.
Pero también sabía que no existía sensación más alentadora que haber llegado, que haber alcanzado eso que tanto anhelo, haber logrado una sonrisa en otros, un abrazo de gratitud, una palabra desde el corazón.
Es por eso que ella apostó seguir yendo aunque en el fondo supiera, que nunca se termina el camino y tendrá que elegir una vez más ir, ir y seguir yendo… hacia una nueva meta, un nuevo sueño, una noche más de insomnio llena de risas y sobre todo llenas de paz en su corazón.
Natalia

domingo, 7 de junio de 2009

Sólo escucha tu corazón.

¿Qué puedo hacer? se preguntaba insistentemente sin encontrar respuesta alguna. Buscaba en cada plegaria la contestación, pedía a la luna que le diera una señal, viajaba largas distancias en busca de sabios que le dieran la respuesta que ella no lograba escuchar de su corazón.
¿Qué puedo hacer? ¿Para que estoy? ¿A dónde pertenezco? Había tanto ruido a su alredor que no oía nada. Miraba en sitios donde la soledad es lo único que encontraba. Cada día que pasaba perdía más las esperanzas, se preguntaba si alguna vez encontraría eso para lo que había nacido, eso que la hacia diferente a los demás.
Ya con sus fuerzas agotadas, pasado un tiempo dejo de buscar pensando que ya no había nada que encontrar. Y fue en esa soledad que tanto miedo le daba que lo logro escuchar. Su corazón le hablo y ella sólo sonrió. “Perdona corazón nunca supe que me hablabas, estaba tan desesperada buscando donde nada se encontraba. Ahora sé lo que tanta desazón me daba”
Natalia

sábado, 6 de junio de 2009

El muchacho del corazón de hielo.

Hace un tiempo atrás, encontré en mi camino un muchacho que si bien lo tenía todo, me confeso, que no sabía amar. Estaba rodeado de amigos, el éxito lo perseguía, su nombre era mencionado con respeto, pero no sabía amar.
Nunca le importó demasiado, podía respirar tranquilamente, podía ir de aquí para allá, aunque no supiera amar.
Hasta que un día se topo con ella, que tampoco sabia mucho de eso de amar. Sin embargo, su corazón estaba repleto de amor, era tan tibio como el sol de primavera, la dulzura la caracterizaba, su sonrisa lo curaba todo y su mirada todo lo encantaba.
Y así paso, se cruzaron y el muchacho no supo que hacer. Sintió que ya no podía respirar, que su corazón latía tan rápido que parecía explotar. Vino corriendo y me dijo: “he estado en feroces batallas, enfrentado enemigos casi invencibles, he conquistado muchos territorios, pero nunca supe eso de amar”.
Vi en sus ojos la necesidad de que le de una respuesta, una solución a un problema que creia difícil de resolver, no sé si le sirvió en aquel momento lo que le dije, sólo recuerdo que le mencione: “sólo déjate llevar, el amor siempre estuvo en ti aunque pienses que nunca supiste amar”. “El amor es la base de la vida, es la fuerza que te llevo a salir relumbrante en cada batalla, la fuerza que te hizo desafiar tus propios miedos frente a cada adversario, la fuerza que te trajo hoy aquí, preocupado por quererla amar”.
Me contaron que tiempo más tarde, vieron pasar al muchacho ya sin el corazón de hielo, tomando de la mano a una hermosa niña que todo lo teñía de colores.
Ahora entiendo que no hay respuesta más acertada que dejarse amar, abrir el corazón e ir por más, sin miedos de los dragones a los que uno tenga que desafiar.
Natalia

jueves, 4 de junio de 2009

El sueño nunca acabo.

Un día no muy lejano, desperte de un lindo sueño. En él reia, jugaba, volvía a ser niña otra vez. Quería seguir durmiendo para que no terminará, pero la realidad me despertó de una vez.
Segui cada día pensando en ese sueño, tratando de recordar cada detalle, pero más el tiempo pasaba, iba olvidando lo que soñaba.
Sin embargo, como caido del cielo, un ángel aparecio y me propuso vivir ese sueño cada día de mi vida. No dude un segundo y me apresuré a dormir, pero el ángel me dijo que no funcionaba así.
“Este sueño lo debes vivir despierta, debes reir, jugar y sentir que eres niña otra vez. Olvidar los detalles y sólo entregarte a sentir. No temer las decepciones y lanzarte a concebir, que la realidad puede ser un sueño que uno se atreve a vivir”.
Natalia
PD/-Gracias Gringo y Adri por devolverme una de las cosas que más quiero.

domingo, 3 de mayo de 2009

Soñé un sueño.

A pocas horas de empezar una nueva década en mi vida, miro para atrás y me preguntó: ¿me convertí en lo que soñé?, ¿estoy en camino de serlo? Y recuerdo una gran lección aprendida estos últimos días; la historia de una mujer increíble, pero que sin embargo, nadie apostaba a su sueño, ¿o era ella quien quizás no lo hizo hasta unos años más tarde?
Es sencillo encontrar culpables afuera, en el contexto, en la falta de oportunidades, pero que de aquellos que crean infinitas posibilidades todo el tiempo, luchando incansablemente por sus sueños.
Evidentemente fue ella quien no apostó a su sueño. Ese caudal, esa riqueza que la hace diferente al resto, siempre estuvo ahí, pero nunca la había sacado, no hasta sus 47 años.
Aún tengo muchos años por delante antes de alcanzar los 47, pero aún así, no puedo dejar de cuestionarme: ¿cuántas veces deje de apostar a mis sueños? ¿Cuántas veces me olvide de ellos por cumplir obligaciones cotidianas? ¿Cuántas veces dude de seguirlos?
Estos días tuve otra señal, encontré una hoja de más de 10 años de antigüedad, donde con toda la frescura de mis 17 años decía: “mi sueño es ayudar a la gente, para que puedan ser más felices y mejores”, es difícil explicar lo que sentí, fue como un escalofrío lleno de energía, como una caricia donde se me decía: “lo estas haciendo bien, sigue a tu ritmo, no temas, lo vas a conseguir. No importa las vueltas que la vida de, vas camino a él, ten fe”.
No importa cuanto tiempo pase, todos tenemos algo especial, algo que nos diferencia de los demás, un don único con el que nacimos, y que la vida espera que podamos desarrollar.
No importa si a los ojos del mundo pareciera que lo olvidamos, ese sueño sigue siempre latiendo como el primer día, apareciendo con más fuerza de cada tanto en tanto, obligándonos a hacernos protagonistas de nuestras acciones, llevándonos a lugares inimaginables, dándonos señales cuando menos fuerza nos quedan para que sigamos adelante.
Soné un sueño y voy a seguir apostando por él, aunque a veces, a los ojos del mundo, parezca que no.

Natalia

PD/-Felices 30 flaquita! ;)

jueves, 2 de abril de 2009

El Poder del Silencio

Alguna vez escuche la siguiente frase:
“Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, ¿para qué decirlo?
Y recordé las tantas veces que por el afán de no permanecer callados o la incomodidad que el silencio genera, por encontrarnos enojados o simplemente por la ignorancia de lo que el hablar produce, hablamos aún sabiendo que lo que estamos diciendo no pasa por los tres filtros de lo que llamo una conversación con propósito.
Me han enseñado que son tres los filtros a tener en cuenta cuando voy a hablar:
-que lo que digo sea positivo.
-que le agregue valor a la persona.
-que le permita realizar alguna acción efectiva.
Sin embargo, cuantas veces estamos en medio de una conversación sin sentido, de una conversación de juicios personales o peor aún, en alguna que justamente cumple los tres filtros en forma totalmente contraría.
Cuantas veces no tomamos el protagonismo y decimos “perdón, pero no deseo participar de esta conversación”, y callamos por miedo o vergüenza, por la búsqueda de la aceptación del otro o por ignorancia. Llenando así vacíos que van a continuar siendo huecos. Tapando con palabras el espacio del silencio. Buscando afuera lo que sólo se encuentra adentro.
Ya lo decía Shaskespeare: “que uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla”.

Es cierto también, que muchas veces elegimos callar cuando tenemos que hablar, y así pasa el tiempo y ya no sólo nos tragamos aquellas cosas que no tenemos que decir sino que también dejamos de decir aquellas cosas que si podemos compartir, como una palabra de amor o ternura. Nos habituamos tanto al hecho de callar que todas esas palabras y sentimientos positivos van quedando relegados en nuestro interior, olvidamos decirle a alguien cuanto lo queremos o cuanto bien nos hace, y sin notarlo un día esa persona no está más, y ahora esas palabras que tragamos tienen otro sabor, el sabor amargo por haber permanecido en silencio y no haber expresado nuestro amor, nuestra gratitud o perdón al otro.
Cuanto poder tiene el silencio, cuanto poder tendríamos las personas si pudiéramos usarlo como nuestro aliado y no como un enemigo del cual tenemos que estar permanentemente atentos.
El silencio da la posibilidad de tantas cosas, sin embargo, ¡cuán ciegos somos a esas posibilidades! A la posibilidad de escuchar, de reflexionar, de decir, de declarar, de ver y de encontrar.
Que poder tendríamos si nos amigáramos con el silencio y cuan llenos de felicidad.

Parte de un TP que entregue para el Master en Coaching Organizacional sobre el silencio.

viernes, 27 de febrero de 2009

Cómo si no bastará

Cómo si no bastará con nuestros propios miedos, escuchamos todo el tiempo personas que nos quieren decir que hacer con nuestra vida, porque no tomamos este o aquel trabajo, esta o aquella oportunidad, que para nosotros no significa nada.
Cómo si no bastará con enfrentarnos a nosotros mismos, tenemos que enfrentarnos a aquellos que no aceptan que cada uno debe hacer y ser quien elige ser, como si fuera que ellos pueden vivir nuestra propia vida, como si fueran ellos quien en la noche están sin ese proyecto que tanto desean, sin esas palabras de apoyo, sin ese abrazo.
Cómo si no bastará tratan de imponernos su voluntad como si fueran dueños de la verdad, como si nosotros tuviéramos que pasar por las experiencias que ellos pasaron, en lugar de construir la nuestra.
Es gracioso ver como no conformes con su vida o por lo que tuvieron que pasar, tratan de imponer formas de vida a los demás, no entienden que cada uno es un ser libre; libre para ser quien uno quiere ser, libre para vivir como uno desea vivir, libre para recibir y dar.
No logran ponerse en nuestro lugar, sentir desde nuestro lugar, comparando experiencias que más allá de las semejanzas ocurrieron en otro espacio y lugar.
Pero en medio de todo el ruido siempre aparece un ángel, alguien que nos da ese abrazo que necesitamos en los momentos de soledad, que nos da valor en los momentos de miedo, alguien que nos muestra el sentido en los momentos de sinsentido. Siempre aparece una luz que nos recuerda que debemos seguir adelante con nuestras elecciones, con nuestros sueños y convicciones. Que no hay mal que dure todo una vida y que si tenemos la fe suficiente todo se solucionará.
Gracias Tía!!