Cómo si no bastará con nuestros propios miedos, escuchamos todo el tiempo personas que nos quieren decir que hacer con nuestra vida, porque no tomamos este o aquel trabajo, esta o aquella oportunidad, que para nosotros no significa nada.
Cómo si no bastará con enfrentarnos a nosotros mismos, tenemos que enfrentarnos a aquellos que no aceptan que cada uno debe hacer y ser quien elige ser, como si fuera que ellos pueden vivir nuestra propia vida, como si fueran ellos quien en la noche están sin ese proyecto que tanto desean, sin esas palabras de apoyo, sin ese abrazo.
Cómo si no bastará tratan de imponernos su voluntad como si fueran dueños de la verdad, como si nosotros tuviéramos que pasar por las experiencias que ellos pasaron, en lugar de construir la nuestra.
Es gracioso ver como no conformes con su vida o por lo que tuvieron que pasar, tratan de imponer formas de vida a los demás, no entienden que cada uno es un ser libre; libre para ser quien uno quiere ser, libre para vivir como uno desea vivir, libre para recibir y dar.
No logran ponerse en nuestro lugar, sentir desde nuestro lugar, comparando experiencias que más allá de las semejanzas ocurrieron en otro espacio y lugar.
Pero en medio de todo el ruido siempre aparece un ángel, alguien que nos da ese abrazo que necesitamos en los momentos de soledad, que nos da valor en los momentos de miedo, alguien que nos muestra el sentido en los momentos de sinsentido. Siempre aparece una luz que nos recuerda que debemos seguir adelante con nuestras elecciones, con nuestros sueños y convicciones. Que no hay mal que dure todo una vida y que si tenemos la fe suficiente todo se solucionará.
Cómo si no bastará con enfrentarnos a nosotros mismos, tenemos que enfrentarnos a aquellos que no aceptan que cada uno debe hacer y ser quien elige ser, como si fuera que ellos pueden vivir nuestra propia vida, como si fueran ellos quien en la noche están sin ese proyecto que tanto desean, sin esas palabras de apoyo, sin ese abrazo.
Cómo si no bastará tratan de imponernos su voluntad como si fueran dueños de la verdad, como si nosotros tuviéramos que pasar por las experiencias que ellos pasaron, en lugar de construir la nuestra.
Es gracioso ver como no conformes con su vida o por lo que tuvieron que pasar, tratan de imponer formas de vida a los demás, no entienden que cada uno es un ser libre; libre para ser quien uno quiere ser, libre para vivir como uno desea vivir, libre para recibir y dar.
No logran ponerse en nuestro lugar, sentir desde nuestro lugar, comparando experiencias que más allá de las semejanzas ocurrieron en otro espacio y lugar.
Pero en medio de todo el ruido siempre aparece un ángel, alguien que nos da ese abrazo que necesitamos en los momentos de soledad, que nos da valor en los momentos de miedo, alguien que nos muestra el sentido en los momentos de sinsentido. Siempre aparece una luz que nos recuerda que debemos seguir adelante con nuestras elecciones, con nuestros sueños y convicciones. Que no hay mal que dure todo una vida y que si tenemos la fe suficiente todo se solucionará.
Gracias Tía!!


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