sábado, 15 de agosto de 2009

Mi Amada

Sólo recuerdo ir caminando, no buscaba nada, iba sin rumbo, sin importar demasiado la llegada. Pensaba que ya todo estaba terminado, que la vida acabaría sin poder decirle cuanto me importaba. Que los días pasarían sin sentirme amada.
Pero un día se apareció frente a mí, y no supe que decir. Me invadió un miedo tan grande que sólo pensé en huir.
Confundida deje de correr y me pregunte: ¿acaso no era eso lo que querías? ¿tan sólo decirle que lo amabas? ¿qué todo en tu vida lo coloreaba?.
Pero el temor se apoderó de mí, y no me dejo seguir. Corrí tan rápido que me sentí morir.
Sin embargo, él no desistió y un día sin importar quienes miraban, me tomo entre sus brazos y me dijo: “eres tú mi amada, deja ya de correr en dirección contraria”.