lunes, 29 de diciembre de 2008

Volver a empezar.

A pocas horas de comenzar un nuevo año, y me encuentra nuevamente volviendo a empezar, y me digo, sinceramente no me da miedo volver a empezar, lo he hecho una y otra vez con cada trabajo que no me hizo sentir plena, con cada amor que no vio nacer el amor en su corazón, con cada mañana luego de una noche de tormenta.
Y me pregunto, porque las personas tienen tanto miedo a volver a empezar, a largar todo aquello que no los hace felices, a pelear por lo que realmente quieren.
No voy a ser hipócrita, a veces cuesta, pero otras veces es más fácil de lo que parece. Sin embargo, siguen ahí, al lado de esa pareja que nos les brinda su amor, en ese trabajo que los va matando, con las mismas respuestas a preguntas diferentes, cuestionando a quienes si se atreven a volar, a ir en búsqueda de su felicidad.
Para que estamos en esta vida si no es para ser felices, para sentir cada día en nuestro interior esa sensación hermosa de sentirnos plenos, como si nada nos faltara, en una conexión divina que no se puede explicar con palabras.
Volvé a empezar las veces que sea necesario hasta encontrar tu lugar, aunque tengas que luchar contra las miradas cuestionantes de quienes no se atreven a ir por más y resignados solamente se animan a criticar.
Volvé a empezar hasta encontrar tu bienestar, sin importar las veces que te toque fallar.
Volvé a empezar porque al final del camino, estoy segura, encontrarás tu felicidad.

jueves, 11 de diciembre de 2008

El momento

Llega un momento en que no podemos seguir haciendo oídos sordos a lo que somos, a lo que nos constituye.
Llega un momento en el que hay que cerrar los ojos y saltar al vacío sin mirar hacia atrás, sin pensar en los miedos, seguir adelante en busca de los sueños.
Llega un momento en que sólo hay que respirar hondo e ir por más, patear el tablero.
Llega un momento en que ya no hay más momento que esperar, sólo hay que hacerlo.

Este texto surgio en medio de la ronda final del cierre de la materia Coaching del Proceso Innovador, simplemente salió, tome la birome y comence a escribir hasta que me toco decir mis palabras sobre la materia :).

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Simplemente una chica grande

Había una vez una simple chica que sólo soñaba con ser grande.
En su camino se cruzo con gente que no entendía de que se trataba ese sueño, ella trato de explicarles “sólo quiero ser grande”.
La gente se burlaba de su sueño y sólo le decian que si, trataban de que creyera que estaban de su lado y que compartían su felicidad por alcanzar su sueño.
Lo que nunca ellos entendieron era que ella sólo quería ser “grande”, grande de corazón, grande de alma, una gran hija, hermana y amiga, una gran compañera para ese gran hombre que esperaba. A pesar de que su sueño no se trataba de lograr grandes riquezas o conquistar territorios lejanos, la chica se tuvo que enfrentar a feroces dragones que en cada llamarada de fuego le hacían dudar si el camino y destino que seguía eran los correctos.
Muchas veces en su soledad se pregunto “porque no pueden ver que sólo quiero dejar algo”, “sólo quiero darle un significado a mi vida de forma de que haya válido la pena estar”.
Sentía que estaba en el lugar equivocado y que no encajaba en este mundo, que quizás su forma de dar y entregarse tan apasionadamente la ponían en peligro en esta galaxia.
Mil veces dijo: “ no voy a volver a confiar en la gente” y mil veces mas una se encontro contandole sus secretos a amigos desconocidos.
Yo por mi parte sólo trataba de contenerla y reforzar su idea de que a pesar que muchas veces los otros no podían ver el amor que ella le daba a través de sus acciones, el sólo hecho de darlo la hacia grande, a lo que con una tímida sonrisa respondía: “lo sé... pero duele querer ser grande”.
Natalia

Este texto algunos de mis amigos ya lo conocen, tiene unos añitos. Hoy lo comparto con todos ustedes.