jueves, 2 de abril de 2009

El Poder del Silencio

Alguna vez escuche la siguiente frase:
“Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, ¿para qué decirlo?
Y recordé las tantas veces que por el afán de no permanecer callados o la incomodidad que el silencio genera, por encontrarnos enojados o simplemente por la ignorancia de lo que el hablar produce, hablamos aún sabiendo que lo que estamos diciendo no pasa por los tres filtros de lo que llamo una conversación con propósito.
Me han enseñado que son tres los filtros a tener en cuenta cuando voy a hablar:
-que lo que digo sea positivo.
-que le agregue valor a la persona.
-que le permita realizar alguna acción efectiva.
Sin embargo, cuantas veces estamos en medio de una conversación sin sentido, de una conversación de juicios personales o peor aún, en alguna que justamente cumple los tres filtros en forma totalmente contraría.
Cuantas veces no tomamos el protagonismo y decimos “perdón, pero no deseo participar de esta conversación”, y callamos por miedo o vergüenza, por la búsqueda de la aceptación del otro o por ignorancia. Llenando así vacíos que van a continuar siendo huecos. Tapando con palabras el espacio del silencio. Buscando afuera lo que sólo se encuentra adentro.
Ya lo decía Shaskespeare: “que uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla”.

Es cierto también, que muchas veces elegimos callar cuando tenemos que hablar, y así pasa el tiempo y ya no sólo nos tragamos aquellas cosas que no tenemos que decir sino que también dejamos de decir aquellas cosas que si podemos compartir, como una palabra de amor o ternura. Nos habituamos tanto al hecho de callar que todas esas palabras y sentimientos positivos van quedando relegados en nuestro interior, olvidamos decirle a alguien cuanto lo queremos o cuanto bien nos hace, y sin notarlo un día esa persona no está más, y ahora esas palabras que tragamos tienen otro sabor, el sabor amargo por haber permanecido en silencio y no haber expresado nuestro amor, nuestra gratitud o perdón al otro.
Cuanto poder tiene el silencio, cuanto poder tendríamos las personas si pudiéramos usarlo como nuestro aliado y no como un enemigo del cual tenemos que estar permanentemente atentos.
El silencio da la posibilidad de tantas cosas, sin embargo, ¡cuán ciegos somos a esas posibilidades! A la posibilidad de escuchar, de reflexionar, de decir, de declarar, de ver y de encontrar.
Que poder tendríamos si nos amigáramos con el silencio y cuan llenos de felicidad.

Parte de un TP que entregue para el Master en Coaching Organizacional sobre el silencio.

No hay comentarios: