jueves, 30 de julio de 2009

Mi Niña Interior

Sollozando en la punta de un banco la encontré, parecía una niña normal, con aspecto de tenerlo todo, sin embargo, allí estaba, en su propia soledad, sintiendo una tristeza tan grande, difícil de soportar.
¿Por qué lloras?, le pregunté. Levantando lentamente su cabecita, me miró fijo a los ojos y me dijo: “¿Cómo se hace para enfrentar la pérdida y seguir adelante?”. Se la veía tan pequeña, tan indefensa, no obstante, muy decida en obtener una respuesta. “¿Cómo se hace para dejarlos ir?, ¿Para vivir la vida sin miedo a perderlo todo si ellos no están?”.
Me quedé inmóvil, esa pequeña me dejaba sin una respuesta, o será que la vida no me ha dado aún las respuestas a sus preguntas.
Me senté a su lado, tome sus manos y le dije: quizás nos toque averiguarlo juntas, yo también aún las sigo buscando, que ello no te desanime.
He perdido mucho, sin embargo, la vida me ha regalado más de lo que esperaba.
Debemos aprender a aceptar las pérdidas tan honradamente como aceptamos cuando llegan, aprender a soltar así como aprendemos a tomar, aprender a perdonar así como aprendimos a criticar.
La vida es una escuela, en donde cada lección merece ser aprendida y la única forma de hacerlo es vivirla. Quizás existan días en lo cuales tengamos que tomarnos un recreo antes de volver al aula, sin embargo, allí estará esperando para que volvamos al sonar la próxima campana.
Por unos minutos nos quedamos ambas en silencio, mirándonos una a la otra con una ternura tan inmensa difícil de describir con palabras. Antes de partir le pregunte: ¿Cuál es tu nombre? Nati me contestó, y fue cuando entendí que esa niña era yo misma, era mi niña haciéndome una gran pregunta y ayudándome a obtener una sabía respuesta.
Natalia
A mis ángelitos recientes: Gabriel Villalba y Abu Dino, y a todos los ángelitos que están en mi corazón.

No hay comentarios: