jueves, 3 de octubre de 2013
Y un día aprendí.
Me había pasado toda la vida enojada, cuestionando, preguntando porque esto, porque aquello. No entendía como a pesar de todos los esfuerzos, eso que tanto quería no estaba.
¿Cómo era posible? me preguntaba, he hecho todos los deberes, cumplí paso a paso el plan minuciosamente diseñado y aún así había fallado.
Pase noches enteras despierta, desvelada, con la preocupación de encontrar en que parte del plan me había equivocado, y cada noche al no hallar la respuesta más me enojaba.
Y con el tiempo ya no estaba enojada, sino desilusionada, y con el correr de aún más tiempo ya no estaba desilusionada sino que ya no confiaba.
Una mañana me encontró como tantas otras dormida sobre la mesa, sin encontrar nada, más que el dolor por no lograr lo que tanto soñaba.
Y fue en medio de ese dolor que una luz apareció. Y así un día aprendí que era contra con mí con quien luchaba y decidí ser mi mejor aliada.
Y así un día aprendí que sólo soltando podía obtener lo que tanto amaba.
Natalia
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario